Audi RS 3

El Audi RS 3 se encuentra en el escalón más alto dentro de la amplia gama del Audi A3. Actualmente es, junto con el BMW Serie 1 M, el coche compacto de mayor potencia del mercado y su aceleración de cero a cien supera incluso la de un Porsche 911. Por ello, en estos momentos, no tiene rival dentro de su segmento.

Audi RS 3

Audi RS 3

Como verás, estamos hablando de una auténtica máquina de correr vestida con el traje de un Audi A3. Para cualquier entendido, este RS 3 jamás pasaría por un A3 cualquiera ya que sus grandes entradas de aire, su calandra cromada, sus llantas de 19 pulgadas, sus retrovisores plateados, su altura rebajada, su llamativo difusor trasero o sus salidas de escape cromadas le delatarían al instante.

Sin embargo, para una gran parte del resto de mortales, este pedazo de Audi pasaría probablemente por un simple A3, algo muy positivo cuando tampoco quieres ir dando la nota del ‘cacharro’ que llevas entre manos.

El interior lleva, a rasgos generales, los mismos elementos de cualquier A3 pero, en este RS 3 encontramos bastantes componentes que potencian su carácter deportivo y que se sitúan en el volante revestido en cuero, los asientos deportivos, los pedales en aluminio o multitud de elementos distintivos con las siglas de RS 3 tanto en alfombrillas como en las taloneras de las puertas, los asientos o el cuadro de mandos.

Interior del Audi RS 3

Interior del Audi RS 3

El propulsor que se encarga de mover este RS 3 es un TFSI de 2.500 centímetros cúbicos que desarrolla una potencia de 340 caballos y que, gracias a su sistema de salida ‘Launch Control’, a su tracción total y a su caja de cambios automática de doble embrague ‘S Tronic’ con siete velocidades, consigue realizar el cero a cien en tan sólo 4,6 segundos.

El consumo de este Audi RS 3 dice la marca que se sitúa en 9,1 litros en ciclo combinado, pero lo cierto es que a mi durante los días que pude probarlo, me resultó bastante complicado conseguir medias que bajaran de los 10 litros a los cien.

El comportamiendo de este RS 3, como sucede en la mayoría de coches turboalimentados del grupo Volkswagen, es una auténtica delicia ya que, a pesar de su gran potencia, resulta extremadamente suave y sencillo de conducir cuando queremos circular a velocidades bajas o en zonas de ciudad en donde hay que ir todo el rato andando y parando de forma continuada.

Cuando decidimos sacar todo su potencial no tenemos más que pulsar la tecla S de su cuadro de mandos y apretar el pedal del acelerador a fondo. En ese momento toda esa suavidad que poseía desaparece dando paso a un sonido bronco y potente del motor unido a una aceleración de esas que te dejan literalmente pegado al asiento.

Su tracción a las cuatro ruedas, que Audi denomina ‘quattro’, se encarga de que el RS 3 posea un agarre tremendo al asfalto y le permita realizar unos pasos por curva extremadamente rápidos. Eso, unido al cambio S Tronic con levas en el volante, te permite disfrutar plenamente de la conducción sin tener que soltar las manos del volante.

Audi RS 3 en movimiento

Audi RS 3 en movimiento

Un detalle que para mi resulta bastante importante, es que este Audi RS 3 lleva la última generación de cambios de doble embrague del Grupo Volkswagen y, aparte de poseer 7 velocidades en vez de las 6 de la generación anterior, es que antes, cuando te pasabas un poco de vueltas, el cambio introducía la siguiente marcha de forma automática y esto ahora no sucede en esta nueva generación. Parece un detalle sin importancia, pero cuando entras a una curva con el cuchillo entre los dientes, el hecho de que de pronto el cambio te introdujera una marcha superior de forma automática, te deja tan vendido que incluso puedes llegar a tener un percance. Esto ahora no sucede y te transmite una confianza mucho mayor a la hora de afrontar los giros.

En definitiva, este Audi RS 3 es un coche realmente completo y extremadamente rápido. Su apariencia es la de un coche convencional pero sus prestaciones son dignas de todo un coche de carreras y su conducción tampoco te exige ser Fernando Alonso para sacarle todo su partido.

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